La museología ¿una profesión sólo liberal?*

septiembre 5, 2010

Es difícil aun encontrar una oferta de empleo, pública o privada, en cuyo encabezamiento aparezca “se necesita museólogo/a”. Igual ocurre con el perfil profesional de museógrafo/a. Sin duda, estas profesiones, reconocidas y desarrolladas en los ámbitos académicos, intelectuales y técnicos, tienen su máximo reconocimiento -y respeto- en el campo de las llamadas profesiones liberales. Se puede definir como profesión liberal toda actividad reconocida en la cual predomina el ejercicio del intelecto, para cuyo ejercicio se requiere la habilitación a través de un título académico. Por tanto, es una actividad personal en la que impera el aporte intelectual, el conocimiento y la técnica.

Las profesiones liberales tienen una característica muy particular como lo es la remuneración de quienes las ejercen, ya que teniendo en cuenta que no están subordinados, su remuneración no es salario sino que su remuneración se realiza mediante el pago de honorarios, lo que supone que no existe un contrato laboral sino un contrato de servicios, el cual esta regulado por la legislación civil. En el caso que un profesional ejerza su actividad mediante un contrato de trabajo, si bien no dejan de ser actividades civiles propias de una profesión liberal,  sí pierden su carácter de liberales, pues éstas suponen el ejercicio independiente y la remuneración mediante honorarios, lo que no es posible en una relación laboral en la que se configuran los elementos del contrato de trabajo.

Cierto es que son numerosos -y cada vez más y de mayor calidad- los planteamientos formativos en torno a la museología y museografía, pero justamente ello está dotando a la sociedad de unos altos perfiles curriculares de formación museológica que suponen una demanda profesional que no encaja del todo con la oferta laboral existente. Y es que aun es difícil encontrar en una relación de puestos de trabajo (RPT) de un museo el puesto de museólogo/a y, menos aún, de museógrafo/a.

Es importante que se produzca un entendimiento claro, por parte del público, de los conceptos museología y museografía, ya que hay cierto misterio sobre ellos o no se los entiende o confunde. Para ello, es
necesario que las iniciativas vengan de las Administraciones Públicas y entidades responsables de proyectos museísticos, con un reconocimiento de la realidad museólogica.

Desde estas líneas, invitamos a jefes de personal, gestores de proyectos museísticos, responsables de políticas culturales, etc. que no reparen en llamar las cosas por su nombre y, con ello, en dotar a nuestros museos de los profesionales formados para ello.

*por Manuel Rubio Hidalgo. Texto extraido de la presentación de la  REVISTA MUSEA Núm. 41 · Año II · 1 de septiembre de 2010.-


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